En esa hora maldita

En esa hora maldita

viernes, 23 de junio de 2017

Adiós brujas, hola ángeles.

---Que sí, que hace tiempo que no paso por aquí a contarte nada, ya lo sé, pero es que han sido días donde todo va muy rápido, el día a día me absorbe y no sabía muy bien que contarte, pero bueno, ya he vuelto, ya estoy aquí, así que pon atención, que luego pierdes el hilo... no no, calla y escucha: Te cuento que este solsticio de verano no me trae a la cabeza ningún relato mágico como otras veces, que no hay dragones ni hechizos de duendes malos , que la noche más corta del año esta vez no se me hace la más larga, que si el fuego es de su hoguera, si me quema, que mi frío no es tan frío como era. Te cuento que  sigo viendo un montón de brujas, aún sin ser la noche de San Juan, y aún así cuando cada vez que ella sonríe, se me olvidan. Te cuento que hace calor en estos días de verano adelantado y lejos de buscar hielo, busco un chupito del orujito de hierbas de su mirada que en lugar de enfriarme me calienta por dentro de otro modo, que siempre me deja con sed de pedirle otro. Te cuento que me siento mas estúpido que de costumbre, que el mundo se difumina allá a lo lejos, aunque no puedo dejar de pensar que se merece gigantes que vencer y que yo solo tengo molinos, grises y tediosos que ofrecer y aún así, la busco a diario y a veces la encuentro...  y ríe y río...
---Pues menos mal que no sabías que contarme... ---Mi camarero favorito me mira entre divertido y asustado --- Anda hazme un resumen mientras te pongo una copa, que yo no puedo retener todo eso en la cabeza y te noto la boca seca...
---¿Un resumen?--- pienso unos segundos y le digo, guiñándole un ojo --- Pues que al final la magia si existe, y que en la noche de las brujas y los demonios... yo pienso en ángeles.
Mientras acaba de poner hielo en la copa ríe con ganas  ---¿Te lo pongo de Nordés? Para mí es una ginebra celestial... 
---Me parece bien.
---Pues ahí lo tienes, vamos a brindar por la magia del solsticio de verano que haberla, hayla. Adiós brujas, hola ángeles.
---Te burlas de mí--- le digo mientras río ---pero mientras prepares esos gintónics sabes que iré pasando por aquí, mira que te llaman en aquella mesa...
Con una sonrisa me deja y va hacia la parejita que se acaba de sentar ---Buenas noches---  le oigo de cir ---Bienvenidos a la mágica noche de San Juan, no tenemos hoguera ni brujas, ni demonios... pero hoy parece ser una noche de ángeles...
---¡Yo me llamo Ángeles! ¿He ganado algo?--- dice la chica.
De pronto mi camarero favorito se gira hacia mi con cara de haber encajado por fin las piezas del puzzle... ---Que rebuscado eres para contarme las cosas--- me dice ---¡pero al final te pillé!
Ni le contesto mientras sigo bebiendo mi copa pensando en que tal vez debo dejar de contarle las cosas de esta manera o me arriesgo a que cualquier día deje de prepararme gintónics...

viernes, 24 de febrero de 2017

No da igual

"Da igual", dos palabras que caen como un mazazo y me hacen añicos por dentro. ¿Si le quitas importancia es mas fácil asumirlo? ¿De verdad funciona el repetir que no importa hasta creérselo?.
A mi no. No es que se acabe el mundo, no es que te juegues la vida en un todo o nada, pero no me digas que te doy igual. Ámame hasta que te duela y dímelo mirándome a los ojos u ódiame intensamente con ese odio ardiente y visceral que sale de tus entrañas y lánzame a las arenas movedizas que se tragan todo aquello que te hizo daño, pero no me digas que te da igual, porque a mi no me da igual porque  sufro contigo o me alegro por ti, porque me bebo con emoción contenida cada una de tus miradas triunfantes cada vez que superas el enésimo obstáculo que la vida pone ante ti o se me hace un nudo en la garganta cada vez que tus ojos firman un "no pudo ser", porque mato por tu vida y así será hasta mi muerte. Te refugias en la apatía donde nada te sienta bien ni mal, donde no te hace falta mojarte, donde no odias pero tampoco amas. Sé que parece un sitio cómodo para vivir, pero solo es un cáncer que te mina por dentro hasta convertirte en una escultura de cartón piedra que se parece vagamente a lo que fuiste. Haz que caiga tu ira sobre mí y todas tus ganas de acabar conmigo, o quiéreme y asfíxiame entre las cadenas de tus condiciones y complejidades, en un abrazo que no acabe jamas; pero ni se te ocurra arroparme con el manto de tu indiferencia diciéndome que te doy igual, porque aquello que no te emociona muere en la soledad más absoluta a merced de tu olvido, y yo no quiero eso. A mi no me da igual.

martes, 21 de febrero de 2017

Miedo a mirarte

Discúlpame si me quedo embelesado cada vez que la orquesta de tu boca toca esa risa fresca y dulce  en un pizzicato que me pellizca el alma y me sonroja. Perdóname si busco tu mirada cómplice cada vez que te acercas a mí, para que nuestros ojos se digan lo que nuestras voces siempre callan. Pido tu indulto por mi necesidad de decirte buenas noches antes de ir a dormir, de algún modo, aunque no te lo creas, ese simple beso de buenas noches en la distancia te trae por una fracción de segundo a llenar el abrazo que necesito darte gracias a ese milagro de la tecnológía que por un momento cambia la frialdad de un circuito impreso por la calidez de dos latidos que van juntos en busca de otro amanecer.
Absuélveme del pecado de quererte, más si en algún momento eso hace que te sientas mal, mándame al infierno sin vacilar, que con gusto arrojo al fuego eterno mi alma, si con ello he de verte feliz un solo instante.
Se clemente conmigo, porque mientras cientos de Greys en sus sombras darán rienda suelta a su imaginación cada vez que te vean y te venderán media hora de falsa autoestima a cambio de que seas su trofeo sexual de la semana, yo me quedaré prendado sin remedio por las vertiginosas curvas de tu alma.
Me da miedo mirarte, por lo que veo dentro de tí, así que no te extrañe si cuando estás cerca, intento cerrar los ojos para alejarte de mí y al momento los abro porque no soporto tu ausencia. Soy así de simple y así de complicado.
Lo siento mucho. ¿Podrás perdonarme?

domingo, 22 de enero de 2017

A veces sucede

Y a veces sucede que tu risa  se cuela por el aire que respiro y me remueve por dentro hasta hacerme sonreir. A veces sucede que quiero resistirme a salir de debajo del disfraz oscuro y frío que me mantiene a la distancia necesaria de tus labios para no perder la cabeza,  pero me miras, me hablas, me escribes y rompes en pedazos el muro que me protege de los peligros que trae a mi ajada piel de gallina alguien como tu. A veces sucede que maldigo el placebo que me vendieron como vacuna para resistirme a tu aroma, al calor de tu fugaz abrazo, a esa manera tan dulce que tienes de sacarme de quicio discutiéndome hasta la última coma de lo que digo. Eres como un soplo de aire fresco que quema mis bronquios y duele a la vez que me regala el oxigeno necesario para escribir un verso más. No me mires así ni pongas cara de susto, que lo único que pasa es que a veces mi corazón necesita una excusa, una razón, un motivo para latir una vez más y empujar cuatro letras desordenadas por la ventana que da a la calle donde ojos extraños de gente sin rostro puedan leerlos. Sí, volví a escribir pedacitos de mí entre oraciones que fueran buscando alguna risa franca y sincera que encajara entre las mías y se encontraron con la tuya y mi sonrisa ya no parece completa si no busca la tuya y mi vida es más vida en los, siempre cortos, ratos en los que estás cerca de mí. No se porqué, no se como y no me importa, tan sólo río contigo mientras escribo y pienso que a veces... a veces sucede. Cualquier dia te lo digo mirandote a los ojos y verás ;) .

viernes, 16 de septiembre de 2016

¿Qué sabe un cerebro de latidos?

---Dicen que te das cuenta de que alguien es especial cuando pasan días y días y ni te acuerdas de encender esa pantalla que lleva detrás pegada la electrónica que nos vuelve robots autistas llenos de excusas para no escuchar a quien tenemos al lado cada día. Esa, ya sabéis, esa que llaman televisor.
Dicen que te das cuenta de que alguien es único cuando te quedas ensimismado escuchando cada perlita que el tintineo de su voz quiere regalarte, mientras tu mente retiene sin poder evitarlo cada pausa, cada inflexión vocálica, cada tono y cada expresión y tu alma va haciendo tuyas las muescas de la suya y en su corazón encajan y se acomodan las puntas heridas del tuyo.
Dicen que te das cuenta de que alguien es la pieza que te falta cuando mira y ve lo mismo que tú, cuando lo que siente, lo que le emociona, lo que le hace reir y lo que le hace llorar es lo mismo sientes, que te emociona, que te hace reir y llorar a ti.
Especial, única, la pieza que falta... ¿te das cuenta? Yo sí.
---Tal vez no quiera darme cuenta--- replico aprovechando que Carlos tomaba un largo trago de su gintonic interrumpiendo su sermón.
---Hay cosas--- susurró mientras apuraba la copa ---que no dependen de la voluntad de uno, no es tu voluntad lo que hace latir tu corazón.
---Lo sé--- le digo ---El corazón es un músculo capaz de latir por sí solo...
---No, no, no--- me interrumpe ---deja para otro día las explicaciones médicas, tu corazón late porque se ha dado cuenta, se ha dado cuenta de que es especial, única, la pieza que te falta. Tu cabeza negará todo esto pero dime: ¿Qué sabe un cerebro de latidos? Eso es cosa del corazón amigo mío, a cada cual lo suyo.
---Anda cállate ya--- le digo con voz poco convencida al tiempo que hacía una seña al camarero para que trajera otros dos gintonics de Nordés mientras pienso como desviar la conversación hacia cualquier tema intrascendente bien lejos de mis órganos internos --calla y bebe.
Carlos sonrie y se lleva la copa a los labios ---Tu sabrás, a fín de cuentas son tus latidos.
Callo y bebo yo también mientras pienso cuanto odio a veces a este tipo, sobre todo cuando tiene razón. Al menos el gintonic esta bueno. Suficiente para mí.

lunes, 29 de agosto de 2016

El camino

Nunca debemos darles el poder de condicionar nuestro futuro a aquellos que lo tuvieron para destrozar nuestro pasado, aunque su recuerdo intente atormentarnos desde dentro . El futuro es ese rincón de libertad donde tenemos la oportunidad de ser felices de nuevo sea cual sea la carga que llevamos en nuestra mochila. El futuro es el camino que recorremos venciendo a nuestro pasado.

sábado, 30 de julio de 2016

Las amigas de Pablito.

Te veo correr con tus dos amigas y una débil sonrisa lucha por asomar entre mis labios. No me entiendas mal, Pablito, me encanta veros así felices y sin ninguna preocupación, lo que pasa es que yo también tuve dos amigas, una después de otra, que yo estas cosas prefiero que sean en serie y no en paralelo por aquello de ser honesto con uno mismo y esas cosas que llevamos dentro, que nos acaban haciendo mas mal que bien. Como te decía yo tuve, al igual que tú, dos amigas. La primera de ellas tal vez ni siquiera lo fue, aunque te juro, Pablito, que hice todo lo que pude y lo que no pude por que lo fuera. Ella se llevó todo lo que tenía, creo que más por el despecho de ver como yo consideraba barato cualquier precio que hubiera que pagar por alejarla de mi vida que por un "reparto" justo de lo que teníamos. Era mala, Pablito, era mala y yo, que siempre fui partidario de asumir las consecuencias de las malas elecciones pagué y pago mi error cada día y sigo pensando que barato ha salido, si con dinero lo pago. Hay amistades que no convienen Pablito, cuídate de ellas, hazme caso que en tus ojos veo la inocencia que habitaba mi mirada en otros tiempos y te puede pasar lo que a mí me pasó, así que anda siempre vigilante.
Como a uno le gusta ser ponderado y poco visceral decidí darle una oportunidad a la estadística para que la media saliera, cuanto menos al cincuenta por ciento y así llegó, en un fantástico dia veintitrés de principios de verano mi segunda amiga. Volví a caer Pablito, volví a caer... a fin de cuentas ¿Que podía perder? Ya no tenía nada que pudieran llevarse más allá de mis deudas y algunas heridas en el alma de esas que te vuelven el corazón de hielo en pleno verano, tan frío que te quema en el pecho sin hacerte sentir ni un momento de calidez, aunque sea por piedad. Así que esta segunda amiga, Pablito, empezó a darme pequeños abrazos con los ojos, a mirarme con sus lábios, a besarme con sus manos... hasta restaurarme por dentro como si fuera un coche clásico donde cada pieza suena exactamente como debe sonar y no se le notan los años ni los kilómetros sufridos en el pasado. A falta de ordenar mi vida "material" todo iba bien, fuerza, optimismo, risas... en definitiva, Pablito, amor. Fue entonces cuando mi segunda amiga decidió emigrar como las golondrinas en invierno, que nos dejan sin más razón que la intuición de un frió que aun no se percibe, sin pensar en los que nos quedamos a pasar la gélida estación y plantarle cara sin huír, porque al final eso es lo que sucede, Pablito, que venga lo que venga no sabemos como se hace eso de salir corriendo y nos quedamos solos cuando alrededor todo el mundo huye. Así, mi segunda amiga se llevó mi esencia, mi espíritu, mi fuerza vital... mi yo.
Ya ves Pablito las aventuras con mis dos amigas. Una se llevó todo lo que tenía y otra se llevó todo lo que era. Desde entonces cada mañana me pongo la máscara que más me recuerda a lo que fuí y voy provocando risas y acercándome, sin llegar a tocar, a la gente que la vida pone ante mí, hasta que llega la noche y la máscara cae dejándome desnudo conmigo de nuevo, con lo que no tengo porque me lo quitaron y con lo que no soy porque me lo negaron. Hoy ya las amigas se limitan a asegurarse de que cumplo mi cadena perpetua, haciéndome saber lo mucho que valgo pero apartándose de mi porque ahora lo que se estila, Pablito, es la búsqueda de una vida fácil y emocionalmente pobre y no el luchar mano a mano con quien te importa para vencer lo que venga, como venga y cuando venga. Así es hoy la vida Pablito, disculpa la historia de este pobre viejo retirado del mundo, es que vi como mirabas a tus amigas y no pude evitar advertirte. Tú aún eres joven y en tu blog todo está por escribir. Suerte, amigo.


Pablito y sus amigas
La mirada de Pablito